martes, abril 25, 2006

Con Nada


Sin esconder esbozos de tristeza

Sin la abominable calma que decantan mis agitados pensamientos

Sin la humilde cordura que poco a poco se aferra al vacío

La conclusión se nos viene a los ojos y a las palabras

Esas que matan el pensamiento

Esas que entorpecen la expresión
Estas que me liberan de sí mismas

Sin darle paso a la alegría

Sin los pensamientos que decantan abominablemente en la calma

Sin el vacío que de la cordura se aferra

Esas que engendran visiones

Esas que tanto expresan nuestra torpeza

Estas que me liberan de sí mismas.

Pero que no son capaces de liberar mis lágrimas

Pues las lágrimas mueren en el pensamiento

Pues no son mi oficio

Pues no quiero que lleguen al pensamiento

Quiero que vivan en mis palabras

Sin la abominable cordura que con tristeza se aferra al humilde vacío.

Sin las palabras, sin las lágrimas, sin la locura, sin el pensamiento…

Sin los ojos que tanto extrañan alguna humedad

Sin el empeño en liberarme, maldita palabra, maldito nombre

Bendito pensamiento

Bendita tristeza