Me siento aquí con lágrimas de rabia, lágrimas de angustia pero también lágrimas de alegría, sólo lágrimas que no habían brotado de mi cuerpo hace ya bastante tiempo. Y aunque lo quiera no van a para. Sin duda es un sufrimiento y un encanto que nace por motivos, pero no creo sean sólo míos. Son los motivos que mueven a cientos de personas y miles de mentes a repensarnos. El tópico aquí sé que ha sido bastante recurrido mas quiero formar parte de esa moda, y es que necesito hablar acerca y cerca tuyo, cerca de tus ojos, cerca de tus respiros, cerca de lo que humano que te hace tu conciencia.
Me siento aquí con lágrimas para mirar un poco más de cerca mis dedos tratando de interpretar todo esto que estoy sintiendo.
Me siento pues no sé qué más hacer en este preciso instante para hacerte llegar este mensaje, sin afanes mesiánicos obviamente a contarte un pequeño encanto de mi vida.
Los quiero buenas personas, pero no como somos, no con la fraudulenta tolerancia, no con la caprichosa confianza, no con EL libro aquel, no con la enseñazas del un gran maestro, no con lo que pueden llegar a ser, no con la ilusión, con las gargantas ultrajadas de globalización, no con sus discursos ni con sus agendas, no con la histeria colectiva, no con el pánico misántropo, no con la angustia en sus sonrisas, no con sus gestos repracticados, no con sus ropas emuladas, no con todo ello que no les es propio. Les quiero sencillamente porque están leyendo esto, porque espacios para resistir a ustedes mismos tienen, porque quieren y necesitan dárselos, porque necesitamos dárnoslo. Porque portan invisibles cubículos donde usualmente dejan que las demás personas escuchen sus sonidos, porque comparten sus respiraciones, porque regalan sus hálitos.
Me siento aquí con lágrimas por ti y por mí. Me siento aquí con sonrientes y penosas lágrimas por mí (cual canto a mí mismo de Withmann), Porque somos torpes e inocentes y porque la soberbia nos corroe, porque el orgullo nos limita, porque somos todos unos pendejos, porque llorando pude vislumbrar cuán absurdos somos. Repensémonos..


