
Trataba de encontrar un pasaje seguro.
un pasaje seguro que me pudiera llevar donde no hay nadie, donde nadie quiere estar
ojos obscuros iluminaban cándidamente el espectáculo.
Oscuro era el pasadizo, asi como mi libertad.
Pasos seguros ¡Fuerte y derecho!
de la mano de quien me estaba salvando, de qué, nadie lo sabe.
Pero es la sensación.
La sensación de que no sólo estas siendo acurrucado en la sombría sangre tibia de un segundo más de placer.
La sensación de estar escapando de algo parecido a lo frustrado, algo parecido a lo que no fue y no será.
ojos oscuros y riendas negras, riendas hasta el comienzo de un lomo favorecido por la suave capa de piel que sostenía al aire.
Los ojos se prendieron...la oscuridad se oscureció
la frustración llegó tan rápido como le fue posible.
el fracaso de algo no evidentemente existente me dejó un camino un poco torcido.
no acostumbrado a esa luminosidad tendré que observar con paciencia otro amanecer
o esperar otra tormenta.
