Era un evento que no puedo recordar bien de qué se trataba. Una hora clavada y me pasaron a buscar en una camioneta... Mi padre y un amigo de él. Fue la primera vez que me resaltaban una característica de la que siempre he abusado cuando se trata de las esperas, la paciencia.
A partir de ahi la sentí como el concepto insigne de mi frustración, mi amigo no llegó y me verbalizaban esa característica como una bondad...
Dieciocho años después, sigo esperando que llegue y he esperado a mucha gente que llegue, dando espacios para la decisión, dando lugar a la disposición. Muchas veces he sentido que esa espera tenía sentido cuando escucho a mis amigos u amigas narrarme parte de sus vidas o cuando de pront tengo la oportunidad de narrar alguna experiencia propia. Hoy, dieciocho años después, me despiero y sigo siendo ese paciente de 10 años.
Por las esperas y la frustrante paciencia, mejor respiro y sigo esperando... Mejor, sigo buscando.
