jueves, octubre 04, 2012

Eso de la dictadura...


Vivíamos en un primer piso, en el departamento 12, era el 88, y era un período bastante agitado, balaceras a diario, peleas monumentales en la población, en las canchas, etc. El hoy Parque La Bandera era para entonces un terreno baldío, extenso y sin iluminación. Ahí era donde más se sufría porque en la noche los tipos se arrastraban en la oscuridad que permitía la falta de iluminación y no se veían, cuando el momento era oportuno se levantaban y le quitaban todo lo que fuera necesario a la víctima de turno.
Pero particularmente me acuerdo de un día, un fin de semana me imagino porque había estado todo el día jugando en la casa, mi mai y mi taita estaban dentro y mi hermano y yo jugando en el jardín, a medio hacer por lo demás, así que habían lomitas de tierra y nosotros dichosos saltábamos y jugábamos ahí. De pronto comenzó una balacera en las canchas, eran ruidos muy fuertes y se armó una conmoción inmensa de gente corriendo para todos lados, gritando, hubo otro que se lo llevaban en andas hacia la población, la pierna toda ensangrentada. En ese momento me acordé de un amigo que en una tarde de verano me contaba que podía apagar el sol…
-          ¿cómo eso de apagar el sol?
-          Apagarlo po, que desaparezca, lo único que tienes que hacer es concentrarte mucho y encontrar los botones, después lo miras, presionas el botón y se va a  apagar
-          A ver, dale, hazlo, muéstrame
-          Bueno.
En eso que está concentrado se empezó a nublar y estaba atardeciendo así que se oscureció un poco, para mí fue algo revelador. Así que me acordé también que la noche era un poco más tranquila, que era durante las noches que mi papá y mi mamá sonreían más, que se juntaban con amigos tomaban y se reían. Y eso era lo que quería, tranquilidad y sonrisas. Pero el ambiente no daba para eso….
-          ¿Y si me concentro hermano, se apagará el Sol?
-          No sé hermanito, pero aprovechemos de jugar
-          ¿de jugar?
-          Si po, tomemos esos palos y aprovechemos los sonidos de las balas para jugar.
Eso hicimos, mi hermano encontró la forma de devolverme la sonrisa. A pesar de ser un juego bélico. Teníamos todo dispuesto, ese jardín era inmenso, para nuestra baja estatura claro, así que nos tiramos a suelo y les apuntábamos entremedio de las lomas de tierra del jardín a medio hacer. Luego llegaría el Pato y la Fabi a entrarnos.

1 comentario:

Javi! dijo...

Uf! Yo no me acuerdo de nada de la dictadura a parte de una vez que mi mami, para el día del presidente, me queria llevar a ver la Moneda y que hubo caos, que gente corría para todos lados y que no podía respirar (lacrimógenas serían?) y que un caballero nos dejó entrar a un local que habían cerrado mientras pasaba todo. De ese día no mas me acuerdo, el día que no vi la Moneda.

Me gusta mucho la idea de poder apagar al sol. Y aun mas me gusta como cuentas del punto de vista de un cabro chico (o dos) y me doy cuenta de que algo terrible pueda estar pasando y los niños no cachamos nada.