Hace no mucho más de un año se me pidió, como trabajo para la universidad, que hiciera una autobiografía. El ejercicio pretendía que supiéramos lo que era exponerse y editarse, hacer la empatía, por decirlo de algún modo, con la persona a la cual teníamos que entrevistar (estudio antropología hasta ahora), para sensibilizar tanto nuestras preguntas como también hacer frente a esa delgada frontera entre lo íntimo y lo idéntico, aquello desde donde nos podemos hacer referencia y narrarnos en la experiencia, en la razón y sí, a veces también en la emoción.
De ese documento de cincuenta páginas que desarrollé, sólo queda un esbozo, un retazo,casi como un pequeño cuento de lo que fue mi experiencia de la dictadura aquí en Chile, de hecho lo publiqué como si fuera uno en algunos lugares en la web, mismo por este medio, el blog.
Recuerdo que hablé de música, de alegrías, de frustraciones, de la contención que me daba el cariño, el brindarlo, el recibirlo, particularmente de mis distintas parejas a lo largo de mi medianamente corta vida. Lo hablé con soltura, como si esa dimensión de mi vida, del cómo entender esa forma de relacionarme estuviera resuelta, lo recuerdo bien, pues también estaba en una situación que me daba el pie para poder hablar así. Obviamente, por el tono que está apareciendo en estas letras se puede inferir que la situación es distinta hoy por hoy. Pero no quiero ahondar mucho en aquello, aquí quiero narrarme, para mi, para quien quiera leerme, si es que se me quiere encontrar, aquí un ánimo de este 16 de noviembre del presente año.
Y es para después no?, para cuando quiera hacer el ejercicio una vez más, con mayor calma, con mayor contemplación de lo que hago y lo que he hecho, cuando quiera contemplarme sintiendo lo que estoy sintiendo y tratar de hacer el ejercicio de hacer esa empatía histórica o como se le llame, recordar mediante el afecto, no el emotivo sino que aquel que pulsa y remece lo previo a ser nombrado como emoción, aquel afecto que se siente al recordar la sensación de mis dedos o la yema de los dedos recorrer texturas, generar sensaciones agradables como escalofríos, pero siempre llevando a la cabeza la sensación, no la razón, no el nombrar, para ello están las biografías y esto no es ese ejercicio.
Hoy recuerdo que me había olvidado de cosas que me eran importantes, cosas que me eran tan importantes que no podía pasar un día sin pensar en ellas, y de haber sido posible no habría pasado ni un día sin llevarlas a la experiencia, a la experiencia cotidiana, aquella que nos devuelve a la sanidad, aquel círculo y cúmulo de actividades que nos construyen, pero que también están abiertas, como toda experiencia, al acontecimiento. El acontecer que da la posibilidad de cambio, de que la cotidianidad mantenga la sanidad y el dinamismo que la vida misma promueve. Recordé la alegría de mis dedos al recorrer la textura de una piel,de un lunar, del respirar, de una lágrima que tanto costaba explicar...
Son justa o injustamente, luego juzgaré, luego eventualmente juzgaré, esos acontecimientos los que me tienen aquí escribiendo lo que seguramente no debiera estar escribiendo (considerando la cantidad de trabajo académico acumulado y a la espera).
Si, la verdad es que algo debe cambiar, es lo que pensaba hoy en la tarde mientras caminaba a no comprarme cigarros, pues también los he dejado, como aquellos recuerdos que ya volvieron y que seguramente los tengo asociados a una adicción, tal como el cigarro, y puta que cuesta dejarlo. Cuesta dejarlo porque de una u otra forma me había constituido en ellos, de una u otra forma eran también un momento tanto estético como adscrito desde donde me conocí, y me leí por tanto tiempo. Ridículo es pensar que sólo estoy hablando del cigarro aquí no?.
Si, la verdad es que algo debe cambiar, es lo que pensaba hoy en la tarde mientras caminaba a no comprarme cigarros, pues también los he dejado, como aquellos recuerdos que ya volvieron y que seguramente los tengo asociados a una adicción, tal como el cigarro, y puta que cuesta dejarlo. Cuesta dejarlo porque de una u otra forma me había constituido en ellos, de una u otra forma eran también un momento tanto estético como adscrito desde donde me conocí, y me leí por tanto tiempo. Ridículo es pensar que sólo estoy hablando del cigarro aquí no?.
En aquel ejercicio que comentaba hace unas líneas, el de la autobiografía, tenía un problema crucial, problema que finalmente me determinó a borrarla, y es que estaba emplazada en el tiempo, no sé bien cómo explicarlo, pero como sea... aquellos juicios que tuve en ese momento acerca de mi vida son muy distintos a los que tengo ahora y no quería quedarme con ello, con entenderme sólo desde ese momento, un momento donde no me conocía mucho, y no es que lo haga tanto más ahora, pero tenía una seguridad que no me era propia, que me fue arrebatada quizás, o que me la arrebaté, o se arrebató.. y que hoy por hoy la construyo desde otro lugar, desde otro momento, con otras intenciones, con otras pretensiones que no son sólo el ser leído, sino de también creerle a esa lectura, de sentir coherencia entre lo que siento y lo que hago, sentirme honesto para conmigo, insisto, no es que no lo hiciera antes, pero la intención era distinta, el motivo que me hacía ser honesto conmigo mismo no nacía desde mi, estaba en función de un otro, una otra, unos o unas cuántos y quiénes fueran.
Nada es inocente, esto lo hago porque me cuesta hacerlo, porque no me gusta, pero lo necesito. Lo hago porque me duele y en cierto sentido, como lo escribí alguna vez, me gusta que me duela porque así puedo renunciar a ello. Ese es mi fin de contrato, el de much@s, el dolor...ahí es donde tratamos de hacer lo que sea para evitarlo o para evadirlo.
Precisamente es esa renuncia a algo a lo que sí soy, sí fui, y eventualmente creo que también seré...cómo renunciar a ello?....
La dinámica, la cotidianidad y el acontecer me han llevado, y espero que a ti también, lector o lectora, a lugares que uno jamás pensó que podrían ser parte de nuestras biografías y hoy, ahora, escuchando a Chopin pasan cosas que quiero seguir narrando y seguir cambiando de momento y de lugar para hacerlo
Precisamente es esa renuncia a algo a lo que sí soy, sí fui, y eventualmente creo que también seré...cómo renunciar a ello?....
La dinámica, la cotidianidad y el acontecer me han llevado, y espero que a ti también, lector o lectora, a lugares que uno jamás pensó que podrían ser parte de nuestras biografías y hoy, ahora, escuchando a Chopin pasan cosas que quiero seguir narrando y seguir cambiando de momento y de lugar para hacerlo
Aquí termino con esto...
No tiene mucho de nada, pero aquí está.
Eso es todo por ahora, nada por el momento....ya lo he dicho no?
" ...porque esta noche, tristeza obliga, más que a la amante, quiero a la amiga".

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