jueves, diciembre 01, 2005

Recobrando patrimonio...el cobre


La producción de metal rojo en el continente americano se pierde en los siglos de la prehistoria. Los antiguos aborígenes de Chile, atacameños y diaguitas, llamaban al Cobre "payen" y heredaron de sus antepasados, no solo el arte de trabajar trozos de metal nativo, sino también conocimientos de fundición, el arte del temple, la producción de bronces y otras técnicas bastante avanzadas para la época.

Del 13 de Septiembre al 9 de Octubre pasado, en el Centro Cultural Estación Mapocho, en Santiago. Se realizó una exposición acerca del cobre. Bajo el lema “una historia con futuro” esta exposición atravesó diferentes etapas de manipulación del cobre, tanto como un material de arte como por la explotación de este.

Constó de cuatro etapas, desde que repasan al cobre como un mineral de la corteza terrestre, pasando por sus usos en la antigüedad y su uso actual, como el uso que le damos cotidianamente; celulares, refrigeradores, televisores y claro, tomando en cuenta que todos ellos usan cobre para sus circuitos.

Ciertamente, como nos pudimos dar cuenta en la exposición, el cobre ha sido un material muy conocido dentro de la humanidad, ya el imperio Otomano, por decir algún ejemplo, hacia orfebrería con éste. Cabe decir que algunas piezas de este arte fueron también expuestas en la Estación Mapocho. Así como sofisticadísimas piezas de diferentes regiones del mundo: Mesopotámia, obras de los sumerios, babilónicos y asirios. De Egipto, Sudán, del Mar egeo, Creta, Grecia, India, China. Aquí en América también. Las culturas andinas se hacen presentes con obras de los Vincu, los Moche, de Nazca, de Tiahuanaco, del gran imperio Inca, entre otros. De Mezo América: Los Olmecas, Toltecas, Mayas y Aztecas. En fin, una muy variada gama de esculturas que nos rinden cuenta de la importancia del cobre en el mundo.

Hoy por hoy y hablando de la importancia que el cobre tiene para Chile podemos hablar de patrimonio. Podemos hablar de codelco, de chuquicamata, en fin, son varias las cosas que se nos vienen a la mente al mencionar al metal. Y no mucho nos cuesta relacionar este con lo que llamamos la identidad chilena pues, ciertamente, pertenece a ella.

Y no es para menos, somos los productores mundiales que más exporta este mineral. En cifras, digamos que chile exporta $32 000 millones en total de productos al año, en lo que respecta al cobre su aporte es la no despreciable suma de US $ 14 344 millones de este total, abarcando así el 60% de las exportaciones en el mundo. Me explico, del 100% de cobre que se usa en el mundo, Chile produce el 60%.

A este crecimiento en la producción del cobre y su venta se la debemos primordialmente a codelco que es una empresa estatal la cual maneja tanto su extracción como su comercialización, es además, la empresa más importante del país, como lo vimos en las cifras anteriores, pues es uno de los campos que más dinero otorga a la economía nacional. Además se encarga de una serie de actividades, tanto culturales como sociales con los pueblos con los que colinda o que se acercan a su mina, la más grande jamás antes vista. Todo esto bajo el marco del programa “codelco buen vecino” que se encarga de generar todo este tipo de actividades. Dentro de éstas puedo mencionar la generación de agua potable desde el mar a través de un sofisticado sistema de purificación de aguas. El programa incluye un ítem muy importante que es la educación. Según los archivos que se mantienen en su página en Internet estos proyectos benefician, principalmente a los pueblos indígenas y fortalecen el capital social y cultural de las comunidades del Alto Loa, Quillagua y del Oasis de Calama y otros como el pueblo aledaño al río “el salado”.

Con esto Codelco toma rienda de sus responsabilidades sociales y se incorpora activamente al quehacer social, valga la redundancia.

Uno de los puntos más interesantes de la exposición realizada en la Estación Mapocho, fue la muestra del “hombre de cobre”. El hombre de cobre fue un joven de aproximadamente dieciocho años que trabajaba esporádicamente en la mina y que producto de un derrumbe, quedó sepultado entre rocas, muriendo por asfixia. A pesar del tiempo, su cadáver se mantuvo producto del mismo cobre, es decir, se fue cuprificando y así, se momificó.

Por 1984 lo encuentran junto con los implementos con que fue sepultado por las rocas: cestos, un capacho de cuero de llama y 4 martillos de piedra. Cabe señalar que al momento de ser encontrado fue reconocido inmediatamente. No físicamente pero sí por su historia

En 1905, el museo de arte natural de Nueva York, hace una exposición donde el Hombre de Cobre es exhibido. Luego de eso, hace varios viajes alrededor del mundo.

Como hemos revisado el cobre ha hecho parte de la historia de la humanidad y, con respecto a la historia chilena, ha tenido un papel bastante importante. Esperemos todos, lo siga teniendo.

Codelco en conjunto con el ministerio de educación, en 1998 concretaron un proyecto de bastante relevancia y es que el Campamento Sewel, lugar donde habitan mineros y gente relacionada con la minería. Fue declarado Patrimonio nacional, dándole al pueblo un importante acceso a dineros para su mantenimiento. Todo esto ocurrió un 27 de agosto de aquel año.

La exposición realizada en la Estación Mapocho, “Cobre, Una Historia con Futuro” sin duda nos deja para meditar acerca de la importancia de la buena explotación de los recursos de la tierra, sobre el necesario buen manejo del usufructo de éste para un país como el nuestro. Además nos deja el gusto de haber saboreado a Chile, de haber visto que se hace con nosotros, que se puede realizar con nuestros sueños pero, más que eso, con nuestra ensoñación colectiva. Donde partió y como evolucionó una parte de cada uno de nosotros. Esa parte que al fin y al cabo, lo somos todos y es tan tangible como las teclas que estoy pulsando en este momento. Una exposición que no sólo retomó los valores económicos de un mineral sino que, a su vez, los valores culturales de una nación, nos informó del cómo hacen nuestras instituciones estatales por mantener un patrimonio que pocos saben en la magnitud necesaria, su relevancia.

La muestra en sí deja un gusto bastante agradable, digna de elogios por el esfuerzo y la entereza de ésta al momento de describir su tema principal y, por supuesto, por el impacto éste en nosotros, los observantes.

Insisto en que propuestas como estas, son absolutamente necesarias para la memoria de un país, son necesarias para alimentar la cultura de una nación y, a su vez, para educar de una forma bastante didáctica a la desinteresada población. Y es de tal importancia la memoria de un país como el nuestro, que refrescarla mostrándonos su propia esencia, sin ninguna duda que va a crear a personas las cuales defenderán de mejor manera su nación. En otras palabras, si alimentamos la identidad nacional, tendremos a personas que lucharán por hacerla surgir de la forma más competente y beneficiosa posible. Profesionales satisfechos, familias con un sentido de pertenencia, una juventud menos resentida entre otras muchas cosas.

Junto con agradecer la oportunidad que se nos dio para conocer un pedazo más de Chile, aprovecho de manifestar mi contento y satisfacción para con los organizadores de “Cobre. Una Historia con futuro” pues nos dieron un espectáculo maravilloso en el cual poco y nada se le puede criticar.

post scriptum: Informe que hice pa la U, lo mandaron a codelco, ni me preguntaron

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